Resulta que las cosas aunque parezcan insignificantes, se hacen notorias. Tristemente son nuestros hechos los que demuestran lo que verdaderamente sentimos y somos, aunque nuestras palabras sean juramentadas por un puñado de cruces.
La credibilidad se va perdiendo con el tiempo, corto o largo, llanamente demuestra... Evidentemente no se debe generalizar, pero tampoco se puede obviar la desilusión que te va aumentando diariamente porque el ídolo, se va jodiendo su propio pedestal, siendo lo que siempre ha sido o tal vez mejorándolo o porque los cambios prometidos para mejor jamás se concretan.
Los iguales se atraen... Según dicen, siendo una expresión extremadamente cuestionable y carente de comprobación tangible, por lo memos para mi. No por ello, se debe permitir que la decepción se apodere de nuestra razón y sentimientos, solo debemos aceptar lo que es, silenciar cuando el par es incapaz de aceptar su involución, evitar creer ciegamente en lo que mentalmente se conoce que va a ser imposible y prepararnos para dar ese paso que nos llevará hacia un lado si el camino no mejora o se incumplen los mismos proyectos.
En ocasiones se realizan acciones que son perfectamente palpables, si no mencionan nada sobre lo evidente, es perfecta demostración de la importancia que no se tiene, donde hay que balancear si se quiere seguir perdiendo el tiempo allí o mejorar el horizonte.
Toda accion tiene su reacción.
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