Nadie se ha salvado de cometer olvidos insignificantes, así que ni mencionar los lamentables y consecuentes de otros, sin importar la gravedad de cada uno, un olvido es simplemente eso.
Despertamos con un montón de pendientes, muy a pesar de, como en mi caso adoptar una agenda, tener todo debidamente señalado `para un efectivo cumplimiento, hay que agregarles una y otra cosa más. Especialmente cuando ya estamos en la divina comodidad de nuestra camita, dejandonos abrazar por esos musculosos y perfectos brazos de Morfeo cuando de pronto zassss, nos acordamos de algo extremadamente urgente para hacer y grabamos ese puento en nuestra mente como un mantra para despertar al día siguiente con ese primer pensamiento al abrir los ojos, evidentemente jamás nos acordamos de ellos hasta que es muy, muy, muy, muy tarde o tal vez si recobremos ese dato en nuestro disco duro personal en un lapso de segundos mientras nuestras manos están algo ocupadas para anotarlo y entre luego terminar lo que se está haciendo, tomar las llaves de la casa, meter a los chicos en el auto, las cosas personales y salir de casa, ese dato nuevamente se pierde y ¿saben que es peor? tener cosas en las manos, notar otra e inconscientemente soltarla para agarrarla y supuestamente retomar la anterior. Eso nunca sucederá, siempre vamos a dejar lo que soltamos en un primer momento, lo certifico, creo que eun altísimo porcentaje ha de ser así. Hoy me sucedió, una vez más. Voy a la nevera para tomar el jugo del desayuno para mi hijo en el Cole, llego hasta su bolso, lo guardo conjuntamente con la comida, verifico que lleve sus útiles, cierro el morral y lo tomo con mi mano izquierda, veo las llaves, las coloco en uno de mis bolsillos y procedo a salir de casa ya que el chicuelo ya está sentadito con el cinturón de seguridad colocado, entonces sucedió, vi el estuche de mis lentes negros y las guapas jamás tenemos que salir sin nuestros respectivos accesorios favoritos y menos si son tan útiles, evidentemente los tomo, los limpio y me los coloco, salgo de casa, cierro la puerta, me monto en el coche, llego al cole, me propongo a bajar al chico mientras con la vista visualiza el morral que no está por ninguna parte... aprovecho que no todos los días mi niño sale tan feliz para entrar a sus clases, por lo que con una gran sonrisa le digo a la maestra que ya le traigo sus cosas porque me olvidé. Gracias a Dios estoy como a cinco cuadras y en auto es un paseo. Ya en la calma del comienzo de la mañana, hago la retrospectiva del momento, estoy consciente de que siempre he de tener mis momentos así, pero jamás con las cosas que no sean nada más que mias, corroborando así que es cuestión de que mi memoria, pensamientos, cerebro, ideas y afines, se encuentran colapsadas y coloquialmente estoy perdiendo la chaveta (la cabeza) porque muy a pesar de que estoy pendiente de tener todo listo antes de salir, justamente haya dejado algo tan importante para mi principito. Una tonteria hoy que espero en el día de mañana no se acentúe porque con la escases de medicamentos que existe actualmente por estos lares, no sería nada divertido ir por ese camino.
¡¡Disfruten su Ombligo y Hagamos una cosa a la Vez!!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario